Las sociedades del conocimiento son fuentes
de desarrollo ya que promueven la capacidad para utilizar la información con
vista a crear y aplicar los conocimientos necesarios para el desarrollo humano,
además estas abren camino a la humanización del proceso de mundialización, de
allí la importancia de realizar un análisis critico del tema y abordar
específicamente las sociedades de la información, las sociedades en
redes, las nuevas tecnologías, riesgos , seguridad
humana , y finalmente el tema hacia las
sociedades del conocimiento para todos.
Las
sociedades del conocimiento reducen la desigualdad de acceso a la sociedad mundial
de la información y luchan contra las disparidades económicas y educativas subyacentes, la salvaguarda y promoción de los derechos y
libertades proclamadas por los instrumentos internacionales universales
relativos a los derechos humanos.
Entre todos los derechos humanos el postulado
fundamental en el que descansan las sociedades del conocimiento es la libertad
de expresión, esto equivale a destacar el espíritu de apertura y dialogo que
debe presidir en las relaciones sociales. Una promoción efectiva de la libertad
de expresión en la sociedad mundial de la información puede contribuir a
resolver un número considerable de problemas políticos, económicos, de salud,
de prevención, de desastres, entre otros.
Pero contrario a lo antes expuesto pocos
tienen acceso a internet para poner en manifiesto su libertad de expresión, se
observa que la exclusión de la información no sólo es una cuestión de acceso y
conexión, sino también de contenidos. Tiene que ver tanto con la brecha digital
como cognitiva y guarda relación con los obstáculos educativos y lingüísticos
que hacen de internet un objeto extraño e inaccesible para las poblaciones que
han quedado confinados en los márgenes de la mundialización. Es así como el
mapa de extensión de la red coincide con la geografía de desarrollo, lo que
indica que los países de América del Norte gozan de posición dominante en el
mercado de las T.I.C. La reducción de la brecha digital constituye un desafío
que los gobiernos no podrán enfrentarlos solos, es necesario la cooperación de
los poderes públicos, organizaciones internacionales, el sector privado, el
sector asociativo y la sociedad civil; en este sentido surge, el principio de
solidaridad digital que propone medidas para reducir las desigualdades en el
acceso a las nuevas tecnologías, la creación de asociaciones entre países ricos
y pobres, y ofrecer tarifas preferentes a los países en desarrollo.
En
este sentido es importante destacar que las antiguas y las nuevas tecnologías
no se sustituyen si no que se complementan porque las primeras contribuyen
eficazmente a la difusión de los conocimientos y facilitan así el acceso a las
segundas. De igual manera sucede con las llamadas sociedades en redes que
unifican los mercados mundiales y las mutaciones tecnológicas, que disminuyen
el costo de las comunicaciones y facilitan la multiplicación de la velocidad y
el volumen de información transmitida. Esto no significa que la generalización
de las redes permita ingresar y participar en ellas de igual manera, ellas tienen y establecen sus propios límites,
no todos pueden acceder a ellas.
Finalmente sin la promoción de una nueva ética del conocimiento basada en
el aprovechamiento compartido y la
cooperación, la tendencia de los países más ricos a capitalizar su adelanto
puede privar a los más pobres de los
bienes cognitivos más fundamentales y crear así condiciones poco propicias para
el desarrollo del saber.
Prof Maribel Rodriguez
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