LOS SIETE SABERES
La
primera e ineludible tarea de la educación es enseñar un conocimiento capaz de
criticar el propio conocimiento. Debemos enseñar a evitar la doble enajenación:
la de nuestra mente por sus ideas y la de las propias ideas por nuestra mente La
educación debe dejar de ser ciega ante las imperfecciones del ser humano, de la
mente de sus dificultades y su tendencia al error y a la ilusión, el primer objetivo de la educación del futuro
será dotar a los alumnos de la capacidad para detectar y subsanar los errores e
ilusiones del conocimiento y, al mismo tiempo, enseñarles a convivir con sus
ideas, sin ser destruidos por ellas. Al estudiante se le debe garantizar un
conocimiento pertinente, global, multidimensional, que le permita un
conocimiento universal de la realidad y el contexto, para promover una inteligencia
general apta para adecuarse e interactuar con los complejos cambios de
la vida cotidiana, Para
ello, la inteligencia utiliza y combina todas las habilidades particulares. El
conocimiento pertinente es siempre y al mismo tiempo general y particular. En
este punto, Morin introdujo una "pertinente" distinción entre la
racionalización (construcción mental que sólo atiende a lo general) y la
racionalidad, que atiende simultáneamente a lo general y a lo particular.
El ser humano es a la vez físico,
biológico, síquico, cultural, social, histórico. Es esta unidad compleja de la
naturaleza humana la que está
completamente desintegrada en la educación a través de las disciplinas y que
imposibilita aprender lo que significa ser humano la
educación deberá mostrar el destino individual, social, global de todos los
humanos y nuestro arraigamiento como ciudadanos de la Tierra. Éste será el
núcleo esencial formativo del futuro.
En
la actualidad se lucha por crear conciencia de cuidar nuestro planeta tierra,
se argumenta y ejemplifica como el ser humano a sido un factor importante en el
estado en el que se encuentra el planeta,
he aquí el sentido de pertinencia y pertenencia que se desea inculcar,
es decir la identidad terrenal de no
solo de cuidar, sino de valorar nuestras raíces, culturas, lenguas y sentir al
planeta como nuestra ultima y primera patria
Con el pasar del tiempo nos hemos
visto inmersos en la incertidumbre, en
vista de no cumplirse predicciones de culturas pasadas, hoy día el futuro no es
predecible desde el punto de vista científico, pero la incertidumbre no versa
sólo sobre el futuro. Existe también la incertidumbre sobre la validez del
conocimiento. Y existe sobre todo la incertidumbre derivada de nuestras propias
decisiones. La
educación debe hacer suyo el principio de la incertidumbre, para así enseñar
para la comprensión, citando a Morín: “existen algunos núcleos de certeza, pero
son muy reducidos. Navegamos en un
océano de incertidumbres en el que hay algunos archipiélagos de certezas, no
viceversa."
Retomando enseñar para la comprensión, esta se ha
tornado imprescindible para el ser humano, por lo que la educación tiene que abordarla de manera directa
y en los dos sentidos: a) la comprensión interpersonal e intergrupal y b) la
comprensión a escala planetaria. Morin constató que comunicación no implica
comprensión, puesto que esta siempre va estar amenazada por los diferentes
sentimientos y pareceres de las personas que se desenvuelven en una determinada
sociedad, Los grandes enemigos de la comprensión son el egoísmo, el
etnocentrismo y el sociocentrismo. Enseñar la comprensión significa
enseñar a no reducir el ser humano a una o varias de sus cualidades que son
múltiples y complejas Por eso, la educación del futuro deberá asumir un
compromiso sin fisuras por la democracia, porque no cabe una comprensión a
escala planetaria entre pueblos y culturas más que en el marco de una
democracia abierta.
Enseñando, de acuerdo a los saberes
postulados por Edgar Morín, en su libro, se puede llegar a una ética no
particular, ni individual, sino, general para toda la especie humana, como el
mismo lo expone, cuando presenta una interacción entre el individuo – la
sociedad- la especie, donde se deje de ver al humano y en consecuencia a la
humanidad como algo aislado , abstracto
para ser tomado y tomada en cuenta sus
diversidades y antagonismos, Morin
dedicó a postular cambios concretos en el sistema educativo desde la etapa de
primaria hasta la universidad: la no fragmentación de los saberes, la reflexión
sobre lo que se enseña y la elaboración de un paradigma de relación circular
entre las partes y el todo, lo simple y lo complejo
Prof. Esp. María Ponte
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